Para leer los conceptos sociológicos fundamentales de Max Weber (Parte 2)

Wissenschaft und Gelleschaft

  1. LA ACCIÓN SOCIAL

   [1] Como hemos visto antes, la acción social implica un sentido pero orientado hacia la conducta de otros. Como dice Weber, estos “otros” pueden ser individualizados y conocidos o indeterminados y desconocidos (EyS 149). Sin embargo la acción social no implica una simple aglomeración de individuos: 1) un choque fortuito entre personas no es una acción social debido a que no se mienta un sentido con respecto a la otra persona; 2) una “efervescencia colectiva” tampoco sería una acción social porque responden más a las emoción de formar parte de una “masa” sea del tipo que sea (un concierto, una porra en un partido de futbol, etcétera) ya que tampoco se mienta un sentido con respecto a los otros; 3) una acción homogénea que responda más a una situación exterior o a posibilidades objetivas que a la orientación de la conducta con respecto a los otros.

   Tipos de acción social

   Weber distingue entre cuatro tipos de acción, como de acción social:

  • Acción social racional con arreglo a fines: el actor concibe un fin de manera clara y utiliza las expectativas en el comportamiento de los objetos del mundo exterior así como la acción de otros individuos como medios o condiciones para el logro de ese fin.
  • Acción social racional con arreglo a valores: el actor tiene creencias conscientes en valores determinados y orienta sus acciones con respecto a ellas sin tomar en cuenta el resultado, o concebir determinado valor como un fin a alcanzar.
  • Acción social afectiva: “determinada por afectos y estados sentimentales actuales”.
  • Acción social tradicional: “determinada por una costumbre arraigada” (EyS 151-152).

 

Esquema 2

Tipos de acción social según Max Weber

   Tanto la acción social tradicional y en menor grado la acción social afectiva pueden atravesar el límite de una acción comprensible y convertirse en una conducta reactiva. Un deslizamiento de la acción afectiva hacia una mayor comprensión (representado en la izquierda del segmento) lo inclinaría hacia una acción racional con arreglo a valores. Tanto en la acción racional con arreglo a valores como en la acción afectiva el resultado no tiene mucha importancia sino que se centra en la peculiaridad misma de la acción. Sin embargo, mientras que en la acción afectiva el individuo “da rienda suelta a sus pasiones”, en la acción racional con arreglo a valores el individuo concibe una creencia consciente en que  debe actuar según mandatos, máximas que se impone a sí mismo y se siente obligado a cumplirlos. Finalmente tenemos la acción racional con arreglo a fines que se manifiesta en el esquema como el grado máximo de evidencia de sentido y, por tanto, sirve como límite excluyendo la acción afectiva y la acción tradicional. En ella el individuo sopesa los diversos fines, los medios para alcanzarlo y las consecuencias que se pueden dar al respecto de modo que sus vínculos sean unívocos. De ahí que la conexión con la acción racional con arreglo a valores pueda implicar que un valor se convierte en un fin determinado y los medios sean unívocos con respecto a ese valor, es decir los medios son racionales. El mayor grado de racionalidad de la acción racional con arreglo a valores va a depender del grado de reflexión que se tenga sobre las consecuencias de la acción: en la medida en que el valor se convierta en un absoluto, menor racionalidad va a tener con respecto a la acción racional con arreglo a fines. Finalmente, es preciso señalar que las acciones sociales no se mueven exclusivamente dentro de uno de estos tipos, sino que pueden mezclarse o incluso presentarse en distintos momentos de la acción social.

   [2] Por su parte, la relación social para Weber es “una conducta plural -de varios- que por el sentido que encierra, se presenta como recíprocamente referida, orientándose por esta reciprocidad” (EyS 154). Implica por tanto, una probabilidad de que la acción comprensible se desarrollará de una manera indicable. Lo esencial es que en las relaciones sociales se dan acciones de recíproca bilateralidad sin que esto signifique que los participantes tengan el mismo sentido en sus acciones, más bien el actor concibe una determinada actitud (semejante o contraria) del otro o de los otros y orienta su conducta con respecto a ella. Finalmente, la relación social debe presentar un grado de probabilidad (sea muy grande o reducido al límite) de que se actúe de cierta manera en relación a un sentido determinable a partir de la actitud de ciertos hombres determinados (EyS 155).

   Podemos decir que estos son los conceptos principales a partir del cual se van a elaborar los siguientes dentro del apartado. Una característica de dichos conceptos es que, a diferencia de la historia que trata de captar las conexiones singulares de los sucesos históricos, la sociología busca regularidades de hecho de tal manera que exprese el “desarrollo de la acción repetida por los  mismos agentes o extendidas a muchos cuyo sentido mentado o intencionado es típicamente homogéneo” (EyS 156). Por tanto, dichos conceptos pierden consistencia histórica pero tienen la ventaja de manifestar cierta univocidad a partir de la regularidad de las acciones. La caja de herramientas conceptuales que nos ofrece Weber tiene la característica de que oscilan desde la captación de un sentido tradicional y afectivo a un sentido racional ya sea con arreglo a valores o ya sea con arreglo a fines. Dichos conceptos serán tratados en la última parte de esta revisión teórica.

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Para leer los conceptos sociológicos fundamentales de Max Weber (Parte 1)

NOTA: Durante dos meses, revisaremos y comentaremos escritos clásicos de las ciencias sociales con el afán de hacer una evaluación, reforzar conocimientos y crear un cuadro conceptual con referencia a dichos escritos para pulir nuestra caja de herramientas. Ello con el afán de preparar la exploración intelectual que pretendemos desarrollar en 2016. Las críticas, las sugerencias y los huecos que se puedan detectar nos serán de mucha utilidad al respecto.

 

Weber

   [1] Según una encuesta realizada por la International Sociological Association durante el bienio 1997-1998, se consideró a Economía y Sociedad de Max Weber (de ahora en adelante EyS) como la obra más influyente de sociología del siglo XX. Sin embargo, EyS nunca fue concebido como un libro propiamente, sino que fue editado y publicado póstumamente por su viuda Marianne Weber a partir de los manuscritos dejados por su consorte, así como por textos de Max Weber entregados a imprenta[1] para el proyecto colectivo Grundiss der Sozialökonomik que contrajo con la editorial Mohr de Toringa(representando estos últimos aproximadamente menos de un cuarto del contenido total). Los conceptos sociológicos fundamentales, apartado con el que abre el texto, se encuentran dentro de esa parte que Max Weber sí autorizó mandar a imprenta, lo que implica una mayor fidelidad a su pensamiento con respecto a otras partes de la misma obra en las cuales su viuda posiblemente “reconstruyó” los manuscritos para darles forma de libro. Otro aspecto interesante de este apartado es que fue escrito en 1920, poco antes de la muerte de Weber, es decir, en su plena madurez intelectual. Por tanto, la importancia de este capítulo es fundamental para las ciencias sociales en general y la sociología en particular.

   [2] El objetivo de escribir EyS fue de carácter didáctico. A través de un convenio, Weber contribuiría como autor –junto con otros especialistas- de manuales de referencia para la enseñanza de temas económicos y sociológicos. Con esta perspectiva es como debemos acercarnos los “conceptos sociológicos fundamentales”. De acuerdo con el título, los conceptos son herramientas que nos van a permitir observar con mayor claridad y profundidad la vida social y así delimitar el objeto de estudio de la sociología; en otras palabras, contribuyen a responder: ¿en qué se centra el sociólogo cuando observa y analiza la vida social? Por tanto, considero que la estrategia más pertinente para asimilar el contenido de este apartado consiste en distinguir cada uno de estos conceptos fundamentales tomando como referencia la definición de sociología que Weber propone. Para este análisis, me baso en la tercera edición de EyS que publicó el Fondo de Cultura Económica en 2014; revisada, comentada y anotada por Francisco Gil Villegas. A la distancia tomaré como referencias los escritos “La Objetividad del Conocimiento en las Ciencias y la Política Sociales” (de ahora en adelante OC) y algunas partes breves de la Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo (de ahora en adelante EP).

   I. METODOLOGÍA

[3] Comencemos por las tres definiciones iniciales que a mi consideración, son guías que van a orientar la comprensión del apartado:

   Sociología: una ciencia que pretende entender, interpretándola, la acción social para de esa manera explicarla causalmente en su desarrollo y efectos (129).

   Acción: debe entenderse una conducta humana (bien consista en un hacer externo o interno, ya en un omitir o permitir) siempre que el sujeto o los sujetos de la acción enlacen un sentido subjetivo (130).

   Acción social: es una acción en donde el sentido mentado por su sujeto o sujetos está referido a la conducta de otros, orientándose por ésta en su desarrollo (130).

   La definición de sociología que propone Weber se corresponde con su idea de ciencia. Esto se puede constatar en el siguiente pasaje de la OC: “allí donde se estudia un nuevo problema con ayuda de un método nuevo, allí nace una nueva ciencia” (OC, 30). Los dos elementos fundamentales son: 1) el problema (lo podemos concebir también como el objeto de estudio, es decir, el aspecto de la realidad en que se centra la sociología y que posibilita el planteamiento de problemas científicos para generar nuevos conocimientos) y 2) el método (una forma peculiar de indagar ese objeto de estudio acorde a sus propiedades específicas). El objeto de estudio no es la sociedad sino la acción social y la forma de estudiarla implica primero interpretar la acción social para pretender entenderla y posteriormente explicarla causalmente en su desarrollo y efectos. En cuanto a las definiciones de acción y acción social el elemento clave es sentido: si a una determinada conducta no le acompaña un sentido, no puede considerarse como acción, y si ese sentido no está referido a la conducta de otros no es acción social. Siguiendo con la exposición de los “conceptos fundamentales”, empezaré planteando cómo se puede estudiar la acción social para Weber y después expondré qué es la acción social como objeto de estudio de la sociología. Las dos preguntas que debemos hacer son: ¿cómo interpretar la acción social para tratar de entenderla?; una vez interpretada, ¿cómo explicarla causalmente en su desarrollo y sus efectos?

[4] Lo que se va a tratar de interpretar es el sentido (ya que es el elemento indispensable de la acción y la acción social). ¿Qué es y cómo se puede interpretar? A mi parecer, Weber piensa que es muy claro este concepto por lo que no ofrece una definición muy elaborada. Revisemos que dice el diccionario de la Real Academia Española al respecto. De las 11 definiciones de sentido destaco: 1) entendimiento o razón, en cuanto discierne las cosas, 2) modo particular de entender algo, o juicio que se hace de ello, 3) inteligencia o conocimiento con que se ejecutan algunas cosas, 4) razón de ser, finalidad, 5) significado cabal de una proposición o cláusula. Para los fines de esta entrada, podemos definir el sentido como la capacidad que tiene el individuo para otorgar una finalidad a determinada acción, es decir, tiene la posibilidad de orientar su conducta de acuerdo a propósitos, valores, afectos y hábitos, implicando una selección de medios adecuados. Interpretar significa que un observador de la acción o los participantes pueden captar el sentido al que está referida una conducta dada por un individuo o individuos determinados: yo interpreto que un leñador corta unos troncos para almacenar leña. El sentido puede manifestarse ya sea existente de hecho (en un caso histórico concreto y/o como promedio de un modo aproximado en una determinada masa de datos) o construido por el investigador bajo el método del tipo ideal (Ídem.). ¿Qué tipo de evidencias permiten saber que la interpretación de determinado sentido de una acción es correcta? Weber distingue dos: 1) de carácter racional: “captables en su sentido intelectualmente de un modo inmediato y único” o cuando existe una correspondencia unívoca entre los medios necesarios para llegar a determinado fin; para Weber el carácter racional es el que tiene mayor grado de evidencia para captar el sentido de una acción tanto para el observador como para el actor o actores; 2) de carácter endopático: cuando se revive la “conexión de sentimientos” vividos en la acción (EyS 131); como es prácticamente imposible tener una nueva vivencia plena de la acción, su grado de evidencia –que de por sí no es sólida- disminuye en la medida en que se alejan de nuestras valoraciones últimas y de la susceptibilidad que podamos tener de experimentar los afectos que orientan la conducta. Una manera de mitigar las deficiencias para captar el sentido en su carácter endopático sería a través de la construcción de un tipo ideal que plasmara “una acción rigurosamente racional con arreglo a fines” (ya que es el que presenta mayor grado de evidencia) y a través de ese cuadro ideal mostrar las desviaciones que provocan las “irracionalidades de toda especie” (EyS 132). Aquellos procesos y objetos que son ajenos al sentido se presentan en la acción como ocasión, obstáculo, estímulo o resultado. Aquí Weber hace una distinción fundamental entre lo comprensible y lo incomprensible. Lo comprensible implica necesariamente una referencia a la acción humana, ya sea como medio o como fin. Lo incomprensible no hace referencia a la acción humana. Por ejemplo, respirar es incomprensible ya que es algo automático y, por tanto, no se le da un sentido: no orientamos el acto respirar con el afán de poder vivir, sino que simplemente lo realizamos. Como conclusión, sólo se puede interpretar la acción comprensible, es decir, aquellas conductas donde se mienta un sentido y el grado de certeza de dicha interpretación va a depender de la fiabilidad que nos manifiesten las evidencias, siendo de mayor grado las de carácter racional, aunque éstas se presenten escasamente en la realidad (véase Esquema 1).

Esquema 1

Acción

   Comentarios al esquema: el segmento dibujado expresa el grado en que se puede evidenciar el sentido de una acción. En el límite izquierdo encontramos el mayor grado de evidencia de sentido a través de la acción orientada a fines de modo racional; en el límite derecho encontramos la ausencia de sentido que es el modo de conducta reactivo.  Las acciones observadas por el investigador pueden deslizarse en una u otra dirección incluso en momentos distintos.

   La comprensión implica que la conducta o conductas a indagar tengan sentido. La comprensión actual es aquella en que se puede discernir el sentido sólo a través de la observación inmediata, mientras que la comprensión explicativa, es aquella que implica un contexto más amplio para dar cuenta de la conexión de sentido en que está envuelta la acción. Verbigracia, tomemos un hecho: un leñador cortando con su hacha unos troncos. Mediante la comprensión actual podemos decir que el leñador está almacenando su leña; mediante la comprensión explicativa podemos decir que el leñador necesita leña para hacer una fogata y protegerse del frío, o está juntando una pila para venderla o está enojado y para calmar su ira golpea fuertemente los troncos con su hacha. En palabras del propio Weber: “’explicar’ significa de esta manera, para la ciencia que se ocupa del sentido de la acción, algo así como: la captación de la conexión de sentido que se incluye en una acción, ya comprendida de modo actual, a tenor de su sentido subjetivamente mentado” (EyS 134). El lector debe notar que ya vamos de una simple interpretación a una explicación del desarrollo real de la acción a través de la comprensión de las conexiones de sentido, o en otras palabras, estamos en la bisagra entre interpretar una acción y explicarla causalmente en su desarrollo y efectos. Se necesita otro concepto, el de motivo, es decir “la conexión de sentido que para el actor u observador aparece como el ‘fundamento’ con sentido de una conducta” (EyS 137). Una conducta adecuada por el sentido es aquella en que la conexión de sentido se presenta de forma típica, es decir, correcta a tenor de los hábitos mentales y afectos medios en virtud de la relación coherente entre sus elementos (EyS 137); mientras que que una conducta causalmente adecuada implica la probabilidad de que una serie de hechos transcurra siempre de la misma forma. Una explicación causal es aquella donde a un proceso determinado se sigue o aparece junto a otro proceso determinado según determinadas reglas de probabilidad (EyS 138).

[5] Así, llegamos al corazón metodológico de la propuesta de Weber. Dos definiciones:

Interpretación causal correcta de una acción concreta: “significa que el desarrollo externo y el motivo han sido conocidos de un modo certero y al mismo tiempo comprendidos con sentido en su conexión” (EyS 138).

   Interpretación causal correcta de una acción típica: “significa que el acaecer considerado típico se ofrece con adecuación a su sentido (en algún grado) y puede ser también constatado como causalmente adecuado (en algún grado)” (Ídem.).

   Weber distingue entre interpretación e interpretación causal válida. La interpretación per se presenta dificultades debido a que: 1) no siempre el sentido se manifiesta plenamente y muchas veces se presenta encubierto tanto para el observador como para los participantes; 2) se puede cometer el error de comprender lo diferente con lo semejante y viceversa por medio de las manifestaciones externas; 3) muchas veces sólo se puede captar aproximadamente el sentido posterior a la acción, especialmente en los casos de lucha donde se contraponen sentidos diferentes. Es por ello que el acto de interpretar tiene que acompañarse de un soporte en la realidad donde se encarne en algún grado, ya que muchas veces la imputación de sentido no se puede plantear completamente y éstos se presentan sólo en casos límite. Por tanto las conductas sociológicamente relevantes son: 1) aquellas capaces de ser comprensibles y 2) que tengan la probabilidad de que la acción será realizada de esa forma, pero también implicando la explicación de las consecuencias no deseadas que pudo provocar la acción. Esto no significa que las conductas y objetos incomprensibles no sean de interés, pero sólo se circunscriben como “condiciones”, “ocasiones”, “estímulos” y “obstáculos” (EyS 139).

   [6] Esta orientación sociológica que propone Max Weber tiene consecuencias interesantes:

  • Las conductas comprensibles sólo pueden referirse a individuos. Las entidades colectivas no tienen capacidad de comprensión. No podemos decir, por ejemplo, que Estados Unidos orientó su acción (política, económica) por la acción de China o de Rusia. Las entidades colectivas son desarrollos y entrelazamientos de acciones de personas individuales y su existencia depende de la representación que estos individuos puedan tener de su existencia para lo cual orientan su acción. El Estado como entidad política colectiva dejaría de existir en la medida en que los individuos dejen de orientar su acción con respecto a la creencia socialmente compartida de la necesidad de su existencia.
  • Una ley entendida como una relación necesaria entre elementos se sitúa en el ámbito de lo incomprensible y, por tanto, tiene una importancia indirecta. En cambio una ley sociológica implica una regularidad probable, constatada por la observación, a tenor de ser comprensible “por sus motivos típicos y por el sentido típico mentado por los sujetos de la acción” (EyS 145).

   [7] Culminaremos esta primera parte con la importancia del tipo puro o ideal en la sociología de Weber. En OC, Weber define el tipo ideal como: [una construcción conceptual que] “se le obtiene mediante la acentuación unilateral de uno o varios puntos de vista y mediante la reunión de una gran cantidad de fenómenos individuales, difusos y discretos, que pueden darse en mayor o meno número o bien faltar po completo, y que se suman a los puntos de vista unilateralmente acentuados a fin de conformar un cuadro homogéneo de ideas. Resulta imposible encontrar empíricamente en la realidad este cuadro de ideas en su pureza conceptual, ya que es una utopía” (OC, 61). El tipo ideal no tiene por afán brindar per se un conocimiento de la realidad, pero si se vuelve un instrumento de investigación en la medida en que se aproxima o se aleja con respecto a la realidad histórica indagada. Y esta comparación se acentúa más en la medida en que el tipo ideal es construido de forma unívoca, es decir, optimizando la adecuación de sentido. Una medida de su precisión y univocidad es su mayor extrañamiento a las acciones concretas, lo que aumenta su utilidad. Por ejemplo, para entender el sentido de las acciones de un político, podemos comparar el desarrollo real de sus acciones con el tipo ideal carismático que basa su dominio sobre los demás en virtud de sus características singulares, sus virtudes mágicas, sus cualidades heróicas que incitan la devoción personal. Al hacer dicha comparación podemos indagar los motivos reales del político y el desarrollo desplegado en sus acciones con respecto a ese cuadro ideal, lo que permite la generación de hipótesis y la elaboración de preguntas que pueden plantearse a la realidad.

   Fuente de la imagen: https://www.pinterest.com/pin/4433299604112975/

[1] Para conocer todas las implicaciones de que EyS fuera una obra póstuma, así como sus diversas ediciones en primer lugar por Marianne Weber y posteriormente por Johannes Winckelmann véase la introducción de Francisco Gil Villegas a la tercera edición de EyS del Fondo de Cultura Económica.

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Miradas antropológicas desde la acción social

   Sin duda, una inquietud que ha permeado en la formación de estudiantes antropólogos consiste en responder cómo los conocimientos adquiridos en el aula se pueden traducir en acciones concretas que tengan efectos en las condiciones sociales en que estamos inmersos. En este video, los colegas antropólogos de Costa Rica nos ofrecen una respuesta al respecto. Es un bello registro de sus inquietudes en torno a su formación como antropólogos en su universidad y cómo han generado acciones concretas para llenar lo que consideran huecos en su preparación. Recomiendo mucho ver este video y creo que puede brindar herramientas e ideas interesantes para pensar nuestra formación antropológica en nuestros países de origen. De antemano muchas felicidades a todos los antropólogos que participaron en este brillante proyecto, sobre todo por el entusiasmo que transmite su trabajo.

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MARGINALIDAD URBANA Y VIOLENCIA. PRIMEROS APUNTES DE UN PROYECTO EN CONSTRUCCIÓN

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   Uno de los problemas sociales que más inquieta a la sociedad mexicana es la inseguridad. No es gratuito que durante los últimos tres años la inseguridad sea la principal preocupación que tienen los mexicanos[1]. Por otra parte, el disparo de homicidios que tuvo México desde 2008 por encima de toda lógica social previa y el constante asedio del crimen organizado en muchos territorios del país han alterado profundamente los patrones de vida de muchos sectores sociales. Esta situación debe ser una interpelación para que los sociólogos, antropólogos y demás estudiosos de lo social trabajen en la construcción de conocimientos que permitan explicar no sólo las causas que propician la exacerbación de la violencia sino también los efectos que genera dicha exacerbación, llegando incluso a preguntarse si se ha gestado una mayor permisividad de la violencia en las relaciones cotidianas. Sin duda tenemos un deber cívico que debemos afrontar.

   Sin embargo el grado de vulnerabilidad hacia la violencia no es homogéneo. La exposición a la inseguridad varía según las diferentes condiciones sociales y económicas pero también varía en aquellos territorios donde el Estado establece o no un aparato legal que proteja a los ciudadanos y les permita ejercer sus derechos democráticos (puede existir en el papel pero sin tener una eficacia real). En este sentido, es preciso indagar en las periferias urbanas marginales para preguntarnos qué tanto estas zonas estigmatizadas son en realidad un caldo de cultivo que propician la criminalidad y la violencia, pero a la vez plantearse cómo ha sido afectada en esta oleada violenta que ha vivido México en estos años.

   Inicialmente, considero cuatro aspectos preparatorios y parciales que deben ser guía en los estudios sobre las relaciones entre violencia y marginalidad: Seguir leyendo

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Reinicio

ofsociol

    Parece que al volver a realizar una acción uno simplemente hace algo de antemano conocido; pero si se fuera más atento, por más próximo que se esté entre el acto repetitivo 1 y el acto repetitivo 2, en este último penetran ciertos factores que establecen una diferencia con respecto al primer acto. ¿Volver a ver la misma ventana de mi cuarto al amanecer y después al atardecer es lo mismo? El recorrido puede cambiar la mirada, poner la atención en algo que se consideraba desapercibido y eso ya genera una orientación distinta aunque sea mínima, “lo que vuelve preserva una semejanza y al hacerlo instaura una diferencia” nos dice Elizabeth Araiza. El prefijo re en aquellas palabras como reinicio, reelaboración, renovación no deben entenderse como simple imitaciones, sino como actualizaciones que pueden cargar rasgos creativos pero también contradictorios.

   Este reinicio no pretende diferenciarse de sus pares, pero si se atreve a colocar ese prefijo es porque pretende manifestar de forma más marcada los cambios con respecto a la acción anterior (que en este caso serían las últimas entradas del blog). Seguir leyendo

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